Hacer yoga solo es muy diferente a practicarlo con una persona que te oriente. Un buen profesor de yoga te guía con inspiración y conocimiento, ayudándote en tu crecimiento interior y descubriéndote ese nuevo mundo que es el yoga.

Aunque cada profesor de yoga es diferente, existen algunas cualidades que todos los buenos profesores de yoga tienen en común:

Practicar yoga

Es muy importante que, además de tener experiencia enseñando yoga, sea un yogui de verdad. Esto no significa que deba tener mucha flexibilidad, fuerza o ser una persona atlética. La forma más idónea de hacer una buena clase es compartiendo con los demás lo que hemos vivido, ya que esto hace que el profesor sea más honesto y sea capaz de tener más empatía con los alumnos.

Es cierto que aprendiendo de libros conseguimos una buena estructura, pero la experiencia como estudiante y como profesor es mucho más eficaz para que la práctica después sea más segura, divertida y beneficiosa.

Por tanto, debes buscar un profesor de yoga que lo practique a menudo y que comparta sus experiencias, ya que no puede transmitirse lo que no se ha probado.

Fuerte formación

Tener una fuerte formación significa que el profesor debe estar ligado a una escuela con buenas referencias y poseer un certificado reconocido, con un mínimo de horas de formación.

También es cierto que hay profesores en muchas partes del mundo que no tienen un certificado, pero que poseen gran experiencia con maestros extraordinarios y que han aprendido la verdadera tradición (por ejemplo, algunos increíbles profesores de yoga en la India).

Por ello, aunque es un referente, no siempre se tiene que formar parte de una organización internacional, sino que se debe tener una buena formación que incluya una buena reflexión filosófica y búsqueda personal, además de preparar un método específico.

Entregado y amoroso

Un buen profesor de yoga basa su enseñanza en el amor. Esto conlleva a tener amor hacia lo que se está realizando, hacia los alumnos y hacia la tradición del yoga. Debe dar lo mejor que tenga para que los alumnos se enriquezcan de una buena y agradable práctica. Esto hace que el profesor se encuentre al servicio de los alumnos, los entienda y sea empático esté atento a sus necesidades.

Además, estimula a los alumnos para que relajen cuerpo y mente, consiguiendo así que profundicen en las posturas, superen sus limitaciones y realicen más variaciones, siempre con confianza y amor.

El profesor de yoga también debe ser entregado, es decir, debe dejar a un lado su ego y utilizar las clases para compartir con los alumnos un conocimiento que es universal.

Positividad

Existen profesores que contagian su positividad y su pasión. Además de hacer que los alumnos se sientan protegidos y que están en un sitio tranquilo y en paz, también aumentan su motivación y su felicidad.

Un buen profesor de yoga se siente bien consigo mismo y consigue que los alumnos también lo hagan. Hacen que amemos la práctica de yoga y también a nosotros mismos durante esta práctica. Tienen una energía increíble que hace que los alumnos se sientan cómodos, algo que está relacionado con una buena actitud y pensamientos positivos.

Inspiración

El profesor de yoga representa una figura que enseña más cosas que unas posturas de yoga. Debe tener conocimientos para compartir con los alumnos y conseguir que quieran ser mejores.

Para ser una inspiración, debe tener todas las cualidades nombradas anteriormente. Además, debe contagiar su energía positiva y hacer que los alumnos se sientan más libres, más cerca de su ser infinito y tener mucho amor para ofrecer.

Tolerancia a la frustración

Ser profesor de yoga también puede ser difícil en algunas ocasiones. Puede ocurrir que algún alumno no quiera que lo corrijas, que pierdan el interés en una clase específica, que cierren el centro de Yoga en el que trabajas, etc. A pesar de ésto, un buen profesor debe ser tolerante, tener paciencia y saber superar todos los problemas de la mejor forma posible.

Ser sociable

Para ser un buen profesor, tienes que tener claro que siempre vas a estar rodeado de personas, por lo que es necesario que te guste la gente. Esto se debe a que, además de hablar con ellos, vas a tener contacto físico en las clases para corregir posturas, por ejemplo.

Saber escuchar

Tanto en las clases como fuera de ellas, los alumnos siempre van a realizar numerosas preguntas por lo que el profesor debe tener paciencia con ellos y escucharlos siempre. Además, los alumnos siempre cogen confianza y acaban contándole al profesor los problemas que tienen en busca de ayuda, algo en lo que el profesor simplemente tiene que darles apoyo y aconsejarles en lo que puedan.

Dominio de idiomas

En el mundo en el que vivimos actualmente, es un requisito imprescindible hablar inglés, ya que es el idioma que más puertas abre. Nos encontramos en un país en el que hay mucho turismo y es posible tener algunos alumnos que no hablen español, por lo que el profesor tendrá que comunicarse con ellos en inglés.

Es muy importante conocer los nombres de las posturas en inglés, para poder guiar a estos alumnos de la mejor forma posible. Además, hay muchos profesores de yoga de otros países que vienen a realizar talleres el idioma para comunicarse entre todos siempre es el inglés.

Asimismo, si quieres realizar algún curso o taller en otro país, debes tener en cuenta que el idioma en el que se impartirá seguramente sea en inglés.

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